
En las familias uno de los temas que más preocupación causa es el progreso del lenguaje durante los primeros años de vida de un niño. Cada pequeño se desarrolla a su ritmo, pero hay algunos puntos de referencia que nos permiten saber si está evolucionando adecuadamente en su adquisición del lenguaje. Es común que los padres se pregunten si es necesario recurrir a ayuda profesional cuando un niño tiene dificultades para comunicarse o tardan más de lo esperado en comenzar a hablar.
Es importante recordar que no todos los niños adquieren el lenguaje al mismo tiempo. Sin embargo, conocer las señales de alerta puede ayudar a detectar con anticipación posibles problemas y actuar de manera adecuada.
¿Hasta qué edad es normal que un niño no hable?
Durante los primeros meses de vida los bebés comienzan a comunicarse mediante sonidos, balbuceos, gestos y expresiones de la cara. Por lo general, las primeras palabras con significado aparecen entre los 12 y los 18 meses, y a los 2 años la mayoría de los niños ya pueden combinar dos palabras para formar frases sencillas.
Sin embargo, existen diferencias a nivel individual y algunos niños pueden tardar un poco más en adquirir el lenguaje, sin que esto signifique necesariamente un inconveniente. Como regla general, si un niño a los 18 meses no dice palabras reconocibles o muestra muy poco interés por comunicarse, lo más recomendable es acudir a un especialista para que realice una evaluación.
Igualmente, si al cumplir dos años el vocabulario es escaso o hay problemas significativos para entender instrucciones sencillas puede ser aconsejable pedir orientación de un profesional.
¿Cuál es el nombre del trastorno que padecen los niños que no hablan?
No existe un solo trastorno que explique por qué un niño no habla. Los problemas en el desarrollo del lenguaje pueden tener orígenes diversos y recibir diversos diagnósticos, dependiendo de los rasgos que presenten.
El trastorno del desarrollo del lenguaje (TDL) es una condición que afecta el aprendizaje y el uso del lenguaje en algunos niños y que no tiene otra causa médica, como problemas auditivos o discapacidades intelectuales. En otros casos, los problemas pueden estar relacionados con trastornos del espectro autista (TEA), alteraciones en el sistema nervioso, dificultades auditivas o problemas específicos del habla.
Por eso es imprescindible realizar una evaluación profesional que permita conocer la causa específica y planificar una intervención adecuada a las necesidades del niño.
¿Cuándo se considera un retraso en el habla?
El retraso del habla se refiere a cuando un niño aprende a hablar después de lo esperado para su edad, pero aun sigue el orden normal de aprendizaje del lenguaje.
Algunas señales de retraso serían no pronunciar palabras a los 18 meses, tener un vocabulario muy limitado después de los 2 años, tener problemas para formar frases simples o no poder hacerse entender por los demás.
También es importante prestar atención a otros elementos de la comunicación como el poder señalar objetos, responder cuando te llaman por tu nombre, mantener contacto visual y mostrar interés por interactuar con otras personas.
Es muy importante la detección temprana ya que ayuda a comenzar lo antes posible con estrategias de apoyo y así poder mejorar las oportunidades de desarrollo del lenguaje.
¿Qué tratamientos existen para un retraso en el habla de un niño?
El tratamiento será diferente dependiendo de la causa y de las características específicas de cada situación. Luego de realizar una evaluación completa los profesionales pueden proponer diferentes acciones que ayuden a desarrollar el lenguaje y mejorar las habilidades de comunicación.
La foniatría es uno de los tratamientos más habituales. El logopeda utiliza actividades acordes a la edad y a las necesidades del niño, para trabajar la comprensión, la expresión oral, la pronunciación y la comunicación.
De vez en cuando también puede ser importante contar con la colaboración de otros especialistas, como psicólogos, neuropediatras, otorrinolaringólogos o terapeutas ocupacionales, especialmente si existen problemas relacionados.
Es muy importante la participación de la familia además de la ayuda de profesionales. Hablar con el niño, leerle cuentos, cantarle canciones, jugar de manera activa y propiciar la comunicación en las actividades cotidianas son formas que pueden ayudar al desarrollo del lenguaje.
En resumen, si bien cada niño se desarrolla a su propio ritmo, es importante estar atento a los hitos del desarrollo del lenguaje y consultar a un profesional si se tienen dudas. Una pronta evaluación e intervención adecuada pueden influir enormemente en el desarrollo de la comunicación y en el futuro bienestar del niño.







